martes, 16 de marzo de 2010

Noche tras noche.

No hay que entender a las mujeres, hay que amarlas, descifrarlas...gozarlas. Hay que escribirles poesía, cantarles canciones... darles el cielo.
El dolor más grande es la mujer, sí, pero también la alegría más ferviente.
Mírame, mírate. Míranos
Ámame, ámate. Ámanos.
Yo no busco a una mujer. Yo busco a la mujer. Yo no busco el amor, busco mi amor. Tú no me encontraste. Yo te miré, te tomé, te bebí, te comí con mis ojos y nariz. Yo te cazé y  busque... y encontré en ti mi amor. Y te abracé y te planteé en mi corazón como a una semilla.Ya mi corazón no es undesierto, ya es un bosque en el que florece nuestro amor.
Hoy no vivo solo. No. No sueño solo. Sólo sueño contigo. Vivo contigo.
¿Será verdad que todas las noches las estrellas bajan a tu ventana?
La luna te envidia, en vida. El sol te ama y te abraza.

1 comentario:

  1. Tús ratos de lucidéz, valen por todos los de mundofobia.

    Brindo por más de estos y menos de aquellos.

    ResponderEliminar