jueves, 25 de marzo de 2010

Aplastante dolor.

Al final del día no se trata de ti, o de mi, se trata de nosotros.
Y nosotros se trata de ti, de mi... y de la luna.
Y de nuestras almas que alzan sus voces como vociferando, como gruñendo.
Y no hay amores, está nuestro amor.
Y no hay corazones, solo nuestro corazón, uno mismo, latiendo sin escapatoria.
Lleno de árboles y arcoiris.
Al final, el arcoirirs que se forma con mis lágrimas y tú luz resplandeciente, cegadora, apaga todos los fuegos.

Yo soy tu insistente radiación de aluminio... trágico.
No. No hagas ni digas nada. Sólo vocifera, gruñe en nuestro corazón, que no es coraza ni es nada.

Somos fuego. Y mar. Y alas. Y nubes. Y alcohol. Y lágrimas.
Somos dos enamorados
(Yo soy morado y estoy más morado y enamorado que muchos).
que gozamos de toda la locura... que lo cura todo.

¡Si! Que locura todo.
Yo hago el papel del desesperado con un encendedor. Si. Hoy te como, hoy te encuentro, hoy te huelo, hoy te veo, hoy te observo, hoy no desperdicio nada de ti.

Esto es lo único que tengo que decir, y todo lo que quiera decir.
Esta es la verdad, y la verdadera mentira.
Esto es lo que quiero pero a lo que le temo.
Tu eres los 36 grados en mi cuerpo, y los hielos en mi espalda


En tu batalla me moriré en la línea final. Me arrancaré la piel antes de que no me mires.
En esta batalla me sofocaré y mi piel, mis hombros y mis rodillas se romperán antes de que me retire.

Buen día.

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