El tiempo, los relojes.
Los minutos, las horas, los segundos, los años... la distancia.
La distancia, los siglos, los milenios, el antes de Jesucristo y el después de Jesucristo.
Nada de eso existe, nada parece ser real, aunque sea una contradicción de forma, no lo es de fondo.
El agua, la lluvia, los granizos, los relámpagos, los truenos, gotas de lluvia, tormentas, la lluvia en mi cara, en mi cabello, en mi manos, empapando mi saco, mojando mi alma... eso es lo que existe, eso es de verdad. Eso no miente. La lluvia nunca miente, cuando llueve es porque alguien en el mundo está llorando. Alguien llora y el sol se esconde, huye para no presenciar el llanto de alguna mujer enamorada, de algún niño desamparado, de algún muchacho en la obscuridad de su cuarto, llorándole a su amor perdido.
Eso es de verdad, eso si existe.
La lluvia, la brisa fría, el ocaso, la puesta de sol, la neblina en los montes cubriéndolos parcialmente. Tus ojos mirando mis labios, mis labios mirando tus ojos. Eso es de verdad, eso si existe. La lluvia tratando de penetrar por los vidrios del auto, intentando mojarnos y destrozar esa coraza metálica que nos cubre de la lluvia. No lo logra. La lluvia es de verdad, eso si existe. El frío reventando la corteza de los árboles, los relámpagos asustando a los niños pequeños, la lluvia haciendo correr a los licenciados, con sus costosos trajes, la misma lluvia, esa misma agua que cae uniendo a dos amantes, uniendo los labios de dos enamorados, llenando de amor la situación crítica que ellos experimentan. Eso es de verdad, eso si existe.
La perdición, el llanto, la desesperación, la desesperanza, el odio, la tristeza, eso parece no existir en este momento de total felicidad, parece que de disipa, los sentimiento de rechazo, de timidez, de inseguridad, de incertidumbre desaparece con la neblina que cubre gran parte de los montes al horizonte, ahí se quedarán cubiertos e invisibles. Eso no existe más.
Sigue la lluvia, pero esta vez no es porque el sol huya, sino porque esta celebrando, celebra este sentimiento por ti.
La lluvia, tu y yo si existimos.
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