Ojos radiantes;
el Sol
me derrite como chocolate,
manos como agua
me inunandan hasta el cuello.
Y al parecer perderé una vez más,
no me sorprende
ser el único que este allá y acá,
y ser el único que calla.
No me sorprenderé
hoy que tatúe tus suspiros en mis pulmones,
y haga mímica con tus palabras,
y ensaye nuestro primer beso.
No me dejaré sorprender
cuando hoy me tomes de la mano,
mientras caminamos en alguna calle perdida del centro,
fumando un cigarrillo,
hablándole al aire,
cantando canciones para no decir nada.
No, no me sorprenderé hoy.
Tal vez mañana sí, pero hoy no,
porque hoy tu te sorprenderás.
Leerás en mis párpados cuando cierre los ojos
las palabras que te quiero decir,
sentirás entre tus dedos mis dedos,
que, cuando camines sola,
en una calle perdida del centro,
fumando un cigarrillo;
extrañarás.
Me tendrás presente en tus dedos,
en tus ojos,
en tus labios,
en tu vientre,
en tu cabello,
en tu no saberme me tendrás presente.
Yo te tendré en mi soledad,
en mi inevitable desolación,
en mi tristeza infinita,
en mi melancolía imparable,
en mi saberme ignorado por ti;
te tendré.
Nos tendremos en nuestros pensamientos,
en el universo que se crea con cada recreación de tu figura en mi cerebro,
a la vez que tus miradas penetran en mis ojos,
esos ojos que quiero se hagan tus ojos.
Y mientras...
camino solo por alguna calle perdida del centro,
fumando un cigarrillo,
perforando a cada paso mi corazón,
destrozando mi alma,
cantando canciones a alguien que no va a mi lado,
mirando los ojos de alguien invisible.
Por ahora no me sorprendo,
sólo me siento a llorarle a aquello que grita;
mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario