miércoles, 2 de febrero de 2011

Mi único error.

Mi único error fue haberme salido de Jerez, tierra de tierras, campo de campos, aire de aires.
Abandonar a Ramoncito, dejarlo solo, solito, sin nadie que lo acompañe en esas noches tristes y frías, largas y tormentosas, ¡qué triste debe ser su casa, ahora que no tiene a nadie!
De lo único que me arrepiento es de dejar aquella tierra, en donde se respira la mística, aquel cielo donde navegan como perdidas las nubes, en busca de su destino.

Mi único error fue haberme alejado de Jerez.
También de la bizarra capital de ese estado, como la bautizara el buen Ramoncito.
La patria es suave, suave como mi amor a Jerez, suave como el recuerdo y mi arrepentimiento de haberme salido.
¡Ya me imagino al pobre de Velarde, cantándole solo a la tristeza, a la Fuensanta!
Pero algún día, Ramoncito, te ayudaré a cantarle a tu Fuensanta, escribirás un poema y se llamará: La suave Fuensanta.

Mi único error fue haberme salido de Jerez, y en eso... llevo la penitencia.

A Ramón López Velarde (con todo respeto y con toda humildad).

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