En el aire, la densa marea
de alquitrán, nicotina y monóxido de carbono,
danza,
creando una especie de neblina blanca
que intenta cubrir tu ausencia.
Batallas se libran entre el humo del cigarrillo
y el olor de tu perfume
que dejaste sobre mi habitación.
Ambos agonizan, no hay ganador;
ni perdedor,
mas sí hay sobreviviente: mi cigarrillo.
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