¡Vamos!
que venga un huracán,
que venga una tormenta,
que un abismo me atraiga hacia sus profundidades,
un aguacero,
que un volcán haga erupción.
¡Vamos!
que me quede sin sangre,
sin consciencia,
sin sueño,
sin labios,
sin alma,
que me quede con la profunda desolación de un
gato rondando por las calles del centro.
¡Vamos!
que me quede sin Dios,
sin diablo,
sin esencia,
sin escenario,
sin nada,
sin todo.
¡Vamos!
porque ya nada importa,
porque ya nada es nada,
porque estoy contigo.
Y tú eres mi divinidad,
mi maldad,
mi esencia,
mi escenario,
mi nada,
mi todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario