jueves, 18 de noviembre de 2010

VII

Beso tu boca, proeza que jamás soñé, tus labios y mis labios se encuentran, intercambiamos almas, 21 gramos de nuestro ser. Toco tu cabello, entrelazo mis dedos con tu pelo, somos uno. Ya no hay hastío en tu mirada, ni rechazo. Tus manos en mi espalda trazando figuras inimaginables en mi piel. No tengo que acuciarte para hacerlo, es natural, es una acción mística, inolvidable, perfecta. Somos tú y yo, sin más. Inmolamos al mundo, al diablo, a todos para ser nosotros. Ahora nuestras manos forman mariposas que vuelan a través de mundos, tiempos y miradas. Todo me parece asequible, nada es imposible después de besarte, amarte y matarnos en esa nuestra muerte dulce, efímera. El beso acaba, devolvemos nuestras almas, somos 2, una ablación de labios ocurre. Y estoy solo, ahora no estás, solo, esperando morir dulcemente en tu labios nuevamente.


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