Salgamos un momento de nuesttro círculo que nos intoxica el alma, el pensamiento, el corazón y el cuerpo de sentimientos superfluos... imposible, somos humanos.
Detengamos el caos, convirtamos nuestro triángulo perfecto de vicios y virtudes en un rectángulo, alargado y perfecto de sensatez, no podremos, somos humanos.
Tendamos la mano a aquél que la necesita, córtate un brazo por él o ella, somos humanos.
¿Y con pruebas así, mi Dios, pretendes que crea en ti?
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