Caramelo. Estupefaciente. Bebida. Tranquilizador. Cama.Vive. Apretado. Narcicista. Provocador. Intempestivo. ¡Idiota! Perfecto.
Fatál. Ámbar. Tormenta. Impresionante. Maravillosa. Aplastante.
Real. Amor. Útil. Loco.
El juego de palabras siempre me ha gustado. Léanlo con atención.
viernes, 16 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
Me mofo y me enclaustro.
Ahora me burlo de ustedes los que buscan el amor, los que aman, los que darían todo por amor , me burlo de ustedes que prefieren enclaustrarse en su tristeza, en su pesimismo monumental, me mofo de ustedes los que prefieren encerrarce en sus pensamientos suicidas, en lugar de mirar hacia otro lugar, alzar la mirada y dejar de contemplar el piso, y mirar a la persona que los quiere amar, que quiere dar todo por ustedes. Sabiendo que aquel loco, indecente, suicida, intento de ser humano, ¡Idiota! cree en el amor perpetuo. Me burlo en especial de ti que no te satisfacen mis palabras, mis cigarrillos, mi no saber conducir, mi información inútil. Me burlo de ti -mujer- que no te satisface mi manera de odiar al mundo, mi peinado de imbécil, mi forma de criticarlo todo.
Yo me aparto, me alejo, me enclaustro en mi mundo, en mi música, en mis poemas, en mi literatura, en mis videos, en mis películas, en mis series, en mi cama, en mi bajo, en mis pantalones, en mi cuarto, en mis teorías, en mi soledad, en mis intentos de suicidio, en mi odio al mundo, en mis paredes blancas, en mi alcohol, en mis cigarrillos, en mis heridas, en mis trabajos, en mis drogas, en mis despedidas inconclusas de media hora, en mis discos de Pink Floyd, en mis camisas de rayas. Me aislo en mis ideas y penamientos.
Gusto por las matemáticas; gusto por ti.
Te escucho hablar de matemáticas,
me interesas como ingeniera,
me interesas como mujer.
Hablas de límites en las ecuaciones,
tu sencilles y belleza no tiene límites,
le enseñas parábolas a otros,
sin saber que vives en una.
No paras de enseñar a otra como despejar, como hacer funciones de x, como graficar.
A mí no me puedes despejar
-Busco más de lo que tu crees-
Tú haces que yo funcione, y haga mis funciones,
Paradójicamente mis ganas de besarte y abrazarte son imposibles de graficar.
-Y tú sigues hablando de tus matemáticas.
-Y yo sigo escribiéndole a tu alma.
Esto es lo que causa una clase aburida de Acción comunicativa a las 11:14 a.m. mientras te miro con mis labios.
me interesas como ingeniera,
me interesas como mujer.
Hablas de límites en las ecuaciones,
tu sencilles y belleza no tiene límites,
le enseñas parábolas a otros,
sin saber que vives en una.
No paras de enseñar a otra como despejar, como hacer funciones de x, como graficar.
A mí no me puedes despejar
-Busco más de lo que tu crees-
Tú haces que yo funcione, y haga mis funciones,
Paradójicamente mis ganas de besarte y abrazarte son imposibles de graficar.
-Y tú sigues hablando de tus matemáticas.
-Y yo sigo escribiéndole a tu alma.
Esto es lo que causa una clase aburida de Acción comunicativa a las 11:14 a.m. mientras te miro con mis labios.
martes, 13 de abril de 2010
Una estrella, el sol y yo.
Era -aproximadamente- la 1:00 de la mañana, estaba estudiando mi materia de derecho romano, luego de haber leído un poco de derecho penal. No había nadie en mi casa -porque mi papá se había quedado a cuidar a mi tía Angelita que está muy enferma y mi mamá y hermana se quedaron con mi abuelita- sólo estaba yo y me encanta estar solo, y más cuando se presenta la posibilidad de estar solo en mi casa. Como mi cuerpo no resistía más el cansancio y la fatiga de haber estado despierto desde las ocho de la mañana, me exigía dormir un poco; me alisté para hacerlo, guardé mis libros y cuadernos en mi mochila, destendí las sábanas de mi cama, acomodé las almohadas, desenrrollé las cortillas, cerré la ventana e hice todo lo consiguiente para poder dormir un poco. Ya recostado en mi almohada preferida -porque me declaro discriminador de almohadas, siendo una mía rosa muy suave que tengo mi preferida- me di cuenta que no desenrrollé correctamente la cortina izquierda de mi ventana, que se encuentra posicionada de tal manera que impide el paso de la luz que proviene de los departamentos de la torre contigua, se podía ver el apartamento de enfrente, cuya luz a esa hora se vuelve cegadora, cuando me di cuenta de este fenómeno, de manera inmediata tuve un reflejo que provocó desviar la mirada hacia cualquier lugar que no tuviera esa luz impactante, el resultado; elevar la mirada al cielo... Fue un cielo que jamás miré, y que jamás creí mirar, se encontraba totalmente liso, sin una sola nube a la vista, desde la posición en que me encontraba -para aderezar la situación- se podía videar una estrella muy a lo lejos, destellando, brillando como un barco que se encuentra a la deriva del mar, desesperado, buscando un puerto para descansar un poco. Encendí un cigarrillo para amenizar -más- la noche -mi tío Modesto me ha regañado fuertemente ya que mi manera de fumar ha incrementado considerablemente...- un Marlboro rojo cumplió su cometido, todo se encontraba en penumbras, totalmente obscuro mi cuarto, la luz del apartamento se apagó dejándonos solos a mí, la estrella y la luz que la combustión de la nicotina, el monóxido de carbono y el alquitrán provocaban, este incendio sucitado en el medio de mi cama, hacía parecer la luz de mi cigarro como el Sol, tenía justo lo que quería, una estrella para mi solo, el Sol en mi cuarto, soledad.
En conclusión ha sido de las mejores noches que pasé.
lunes, 12 de abril de 2010
¡VAMOS!
¡Vamos!
Estoy preparado para lo que venga.
Humillación, enamoramiento -más- depresión, un huracán, una tormenta, un suicidio.
¡Vamos!
¿Cómo no llorar?
¿Cómo no llorarte?
¿Cómo no amar?
¿Cómo no amarte?
Esto ya no es una imitación de vida, esto ya es una vida.
Logré ponerme un freno, por un tiempo delimitado en un espacio aún más delimitado, pero no me importa... lo hice.
Así que, ¡Vamos!
Esto es de lo que se trata la vida, nadie más te lo puede contar a menos que tu lo vivas.
¡Vamos!
Que venga un huracán, que venga una tormenta, que se atreva alguien a apagar esta vela, esta ligera esperanza en mí, que alguien siquiera piense que no soy lo suficientemente ágil, fuerte, inteligente como para no sobreponerme a toda la serie de calamidades que ocurra.
¡Vamos!
Traten de humillarme, no tengo miedo, nadie más me verá llorar
-en serio lo digo-
¡Vamos!
La humillación quedó atrás, el Raúl triste que se sienta en la orrilla del mar con la soledad robandole el alma quedó atrás.
¡Vamos!
-Esta ves lo digo en serio, si me pude calmar, lo puedo todo, sólo necesito una mirada tuya, un orange crush, una canción de Radiohead y listo.
Nuevamente va con una dedicación especial y espacial.
viernes, 9 de abril de 2010
Lo único que he perdido ha sido mi mente.
Me gusta someter mi mente y mi corazón a situaciones catastróficas.
Me gusta ver mi corazón arder de dolor.
Me gusta saber que pierdo el control sobre la situación.
Me gusta sentirme solo.
Me gusta saber que no te interesa.
Me gusta saborear mi soledad y decir "rayos, nunca nadie me escucha".
Me gusta no poder dormir por las noches... y decirme culpable.
Me gusta sentirme solo a las 3 de la mañana, acostado, fumando un cigarrillo, llenando mis pulmones de cáncer -ya que no puedo llenar mi corazón de amor.
Me gusta -no hacerme la víctima- llenar mis ojos de esas imágenes que envenenan mi corazón y mi alma.
Me gusta agotar mis ojos de escritos tuyos en los que no hables de mí.
Me gusta saber que no represento ni una mínima parte para ti.
Me gusta sentirme tan solo, que me ponga a platicar con mi ipod, a leer algún poemario olvidado de Alí Chumacero en mi cuarto.
Me gusta sentir la frialdad de mi alma rompiendo mis ropas.
Me gusta sentir la emoción econtrándome aislado en mi cuarto, contemplando la opción de mandarte un mensaje en el que diga; "mi corazón emprende de mi cuerpo al tuyo, último viaje..."
Me gusta mandarte ese mensaje y quedar esperanzado pensando en que a lo mejor -después de lo que he hecho, escrito, regalado por fin represente una mínima parte para ti- tú lo responderás y por fin dormiré tranquilo.
Me gusta no dormirme sino ya entrada la madrugada con el celular entre las manos, esperando me des alguna señal de vida...
Pero lo que más me gusta es que no me doy por vencido, es que no me harto, y que si en este momento estoy harto y con el corazón entre las manos, solo y sin alma, tirado en el techo, sin esperanza, deseando morir, pero en la noche esa esperanza regresará, y te mandaré un mensaje y todo será como antes... y te comenzaré a querer, y tu te hartarás a sobre manera de mí, de que no pueda parar, te fastidiarás de mí. Y yo entonces más te querré. Cada vez más y más.
Me gusta este dolor que es como una espina en mi corazón... ¡Que no quiero sacar!
Dejé muchas cosas por esto, y nadie me lo quitará, inclusive tú, sino me quieres, yo lucharé solo, y me enamoraré solo, lo haré por ti, amaré por mi y por ti. Es un descuido carnal hacer esto, es un suicidio prácticamente.
Es un suicidio.
miércoles, 7 de abril de 2010
11/Junio/2005
Fue hace mucho, pero aún lo recuerdo. En mi celular sigue marcada esta fecha. Hablaré de esto. Me hartaré de esto. Me moriré de esto. Comeré esto. Estudiaré esto.
Fue en segundo de secundaria, en un colegio de cuyo nombre no quiero acordarme, me habían expulsado de mi anterior escuela por "mala conducta". Uno cuando entra en una nueva institución educativa a esa edad lo único en lo que piensa son cosas como; "rayos, no me voy a apoder adaptar a este nuevo ambiente, "y si me tratan mal", "no me caeran bien ninguno de los de ahí", "de seguro todos son una bola de imbéciles". Más si uno proviene de un ambiente escolar donde siempre convivió solamente con hombres. Los primeros días estuve sentado en una banca en la parte trasera de aquel 201... horroroso 201 pensaba, terrible 201, temible, aplastante 201. Provocaba miedo en mí el no encajar en ese grupo de aproximadamente 35 personas, repartidos entre hombres y mujeres. En los primeros días no me preocupaba nada mas que como me mirarían las personas -eso fue perfecto ya que el superar aquel agonizante 201 supere mi miedo a no ser aceptado por las personas, supere el miedo a no ser del agrado de las demás personas, supere el poder ser yo siempre y en todo momento- y por eso me precipite a ponerme mis mejores trapos, a peinarme, a caerle bien a las personas -ahora que hablo de ello me doy cuenta de lo estúpido que uno puede ser cuando va en secundaria. Nunca había tenido novia -omitiré los detalles- y estando por primera ocasión en un colegio mixto, mi mente comenzó a sentirse insamente a gusto. Poco a poco parecía que encajaba en ese temible grupo -cabe destacar que en aquel colegio siempre alababan a nuestro salón y lo llamaban el ejemplo a seguir de disciplina y aprovechamiento (si supieran las atrocidades que ocurrían en aquella aula no se atreverían siquiera a pensar en eso)- comencé a tener amigos a los cuales en ese momento apreciaba mucho y pensé; logre encajar, tengo amigos, me invitan a jugar futbol cada ocasión que juegan, me invitan a sus casa... voy bien... ese fue el primer error -aunque más que error diría que fue el primer acierto que convertí en error- conocí a un amigo, su nombre Mauricio, alto, flaco, paulatino, inteligente, sombrío, odioso, vengativo, pese a todo... lo apreciaba y el a mi. Lamentablemente un error dentro de toda la imperfección del ser humano es no ver las cosas que se presentan desde un enfoque completo, solo se desgasta en mirar los errores de todo lo que pasa, eso fue lo que me pasó con el. Para ser sinceros, ha habido dos ocasiónes en toda mi vida en las que no me he sentido un extraño, y una de esas veces fue esta.
El y yo éramos muy amigos, nos reíamos de los mismos chistes -tratar de hacer miserable la existencia de una persona siempre nos pareció divertido- escuchábamos la misma música -alkaline trio, the used y demás gustos de secundaria- teníamos prácticamente los mismos intereses. En alguna ocasión, el me introdujo a un sector de lo más apartado en mi mente y en mis intereses, el círculo de las mujeres en el salón de clases, ese era un ambiente por demás desconocido por mi, pero acepté porque el me acompañaría y sabía que no me dejaría solo... este fue el segundo acierto que convertí en error. Entre todas las mujeres que se encontraban en el salón, a mis ojos -en un principio- no resaltaba ninguna y sentí una calma total ya que no trataría de encajar con alguna. ¡Oh sorpresa! ¡Oh agonía! No estaba dentro de mis planes lo juro. Tal vez fue mi inmadurez -que aclaro, no me eufano de ser maduro ahora- o mi necesidad de afecto alimentada por la severa crisis que mi familia ha sufrido siempre, o alimentada por los círculos de odio en los que en la mayoría del tiempo me desenvuelvo, pero desde el primer momento de aquel mes de Marzo del año 2005, te miré con mis orejas y te sentí con mis ojos. Sabía que debías ser mi novia, ser mi compañera, sabía que debías estar sentada a mi lado siempre, presentía que tu y yo duraríamos para toda la eternidad... y eso fue mucho antes de que siquiera te hubiera hablado. Quiero que quede claro que no busqué tu número en ese momento, llegó, y yo lo recibí placenteramente, ese fue un momento de tremenda precipitación hacia lo que llaman amor.
Llegó el día indicado, mis manos se precipitaban hacia el taller de blancos que se encuentra en la planta baja de la casa de mi abuela -el cual tu conocerías luego... y lo conocerías muy bien- sabía que era el momento justo, nunca había estado enamorado pero sabía que era el momento indicado, las manos -por primera vez en mi vida- me sudaban -¡Y por una mujer!- levanté la bocina del teléfono que estaba muy fría porque en ese taller hacia bastante frío, un sentir indescriptible hasta ese momento se apoderó de mi mente y cuerpo, el cual luego sabría que se llama amor. Marqué tu número, fue una espera de lo más larga entre cada número marcado, primero un 5... mis dedos no me respondían para marcar los siguientes... luego un 7, y así hasta escuchar el tono de marcando, este fue el momento más precipitado de todos, ¿Me contestarías? ¿Sabrías siquiera de mi existencia? ¿Me reconocerías? ¿De que rayos hablaríamos? ¡Por Dios teníamos apenas 14 años y me moría!... ya sentía lo que era "no morir de amor, sino morir de ti". Al final logré marcar los 8 dígitos de tu número telefónico, mi sudor se tornaba cada vez más y más frío, mis manos sudaban, un tono de marcado me separaba de escuchar tu voz, pensaba en todas las situaciones que podrían presentarse -si, desde ese momento mi personalidad se formaba en una persona que resultaría ser metódico y analítico siempre- pensaba y me imaginaba que podrías no reconocer mi voz, pensaba que tal vez no estarías en casa y levantaría la bocina una persona totalmente desconocida por mí, y eso era lo que más temor me daba... sin esperarlo mi mayor temor se hizo presente, una voz tenue, un poco apagada y paulatina, como si se encontrara en un lugar cubierto por sombras arrojó de un suspiro un "bueno" acompañado de un poco de miedo e intriga por saber quien osaba marcar a su número telefónico -nunca más volí a escuchar tu voz así y en realidad creo que ese es tu tono verdadero, tu forma de ser tan aviolentada es sólo un escudo contra todos nosotros- como yo no esperaba una respuesta tan pronta me quedé callado unos segundos, luego volví en mí, y opté por lo que en ese momento me pareció la mejor salida... colgar el teléfono y huir como un cobarde de aquella situación -en ese momento no sabía que tenías identificador de llamadas y con eso sellaría mi existencia- como todo un cobarde desistí de comunicarme contigo...
El y yo éramos muy amigos, nos reíamos de los mismos chistes -tratar de hacer miserable la existencia de una persona siempre nos pareció divertido- escuchábamos la misma música -alkaline trio, the used y demás gustos de secundaria- teníamos prácticamente los mismos intereses. En alguna ocasión, el me introdujo a un sector de lo más apartado en mi mente y en mis intereses, el círculo de las mujeres en el salón de clases, ese era un ambiente por demás desconocido por mi, pero acepté porque el me acompañaría y sabía que no me dejaría solo... este fue el segundo acierto que convertí en error. Entre todas las mujeres que se encontraban en el salón, a mis ojos -en un principio- no resaltaba ninguna y sentí una calma total ya que no trataría de encajar con alguna. ¡Oh sorpresa! ¡Oh agonía! No estaba dentro de mis planes lo juro. Tal vez fue mi inmadurez -que aclaro, no me eufano de ser maduro ahora- o mi necesidad de afecto alimentada por la severa crisis que mi familia ha sufrido siempre, o alimentada por los círculos de odio en los que en la mayoría del tiempo me desenvuelvo, pero desde el primer momento de aquel mes de Marzo del año 2005, te miré con mis orejas y te sentí con mis ojos. Sabía que debías ser mi novia, ser mi compañera, sabía que debías estar sentada a mi lado siempre, presentía que tu y yo duraríamos para toda la eternidad... y eso fue mucho antes de que siquiera te hubiera hablado. Quiero que quede claro que no busqué tu número en ese momento, llegó, y yo lo recibí placenteramente, ese fue un momento de tremenda precipitación hacia lo que llaman amor.
Llegó el día indicado, mis manos se precipitaban hacia el taller de blancos que se encuentra en la planta baja de la casa de mi abuela -el cual tu conocerías luego... y lo conocerías muy bien- sabía que era el momento justo, nunca había estado enamorado pero sabía que era el momento indicado, las manos -por primera vez en mi vida- me sudaban -¡Y por una mujer!- levanté la bocina del teléfono que estaba muy fría porque en ese taller hacia bastante frío, un sentir indescriptible hasta ese momento se apoderó de mi mente y cuerpo, el cual luego sabría que se llama amor. Marqué tu número, fue una espera de lo más larga entre cada número marcado, primero un 5... mis dedos no me respondían para marcar los siguientes... luego un 7, y así hasta escuchar el tono de marcando, este fue el momento más precipitado de todos, ¿Me contestarías? ¿Sabrías siquiera de mi existencia? ¿Me reconocerías? ¿De que rayos hablaríamos? ¡Por Dios teníamos apenas 14 años y me moría!... ya sentía lo que era "no morir de amor, sino morir de ti". Al final logré marcar los 8 dígitos de tu número telefónico, mi sudor se tornaba cada vez más y más frío, mis manos sudaban, un tono de marcado me separaba de escuchar tu voz, pensaba en todas las situaciones que podrían presentarse -si, desde ese momento mi personalidad se formaba en una persona que resultaría ser metódico y analítico siempre- pensaba y me imaginaba que podrías no reconocer mi voz, pensaba que tal vez no estarías en casa y levantaría la bocina una persona totalmente desconocida por mí, y eso era lo que más temor me daba... sin esperarlo mi mayor temor se hizo presente, una voz tenue, un poco apagada y paulatina, como si se encontrara en un lugar cubierto por sombras arrojó de un suspiro un "bueno" acompañado de un poco de miedo e intriga por saber quien osaba marcar a su número telefónico -nunca más volí a escuchar tu voz así y en realidad creo que ese es tu tono verdadero, tu forma de ser tan aviolentada es sólo un escudo contra todos nosotros- como yo no esperaba una respuesta tan pronta me quedé callado unos segundos, luego volví en mí, y opté por lo que en ese momento me pareció la mejor salida... colgar el teléfono y huir como un cobarde de aquella situación -en ese momento no sabía que tenías identificador de llamadas y con eso sellaría mi existencia- como todo un cobarde desistí de comunicarme contigo...
Pero una segunda oportunidad se me presentó, y de manera inmediata volví a marcar tu número, esta vez nada me detendría, nada se interpondría, tenía todas las de ganar, esta vez te saludaría y dirías "bueno" y yo diría "bueno" y con eso nuestro destino estaría sellado -míranos ahora, tu leyendo esto (o eso espero) y yo escribiendo esto, ciertamente nuestro destino y futuro se selló en esa llamada- para siempre. Justamente eso ocurrió, platicamos escasos 15 minutos, dije tonterías como siempre, te hablé de un amigo -Fernando- que tenía una buena amistad con ambos -primera muestra de celos que no aclararé- y solté todo, sin conocernos, sin saber que sabor de helado te gustaba y cual no, sin saber la música que te gustaba -que cabe destacar eso fue algo que me enamoró de tí muchísimo- me aventé, a mis 14 años y con una inmadurez a flor de piel te dije "¿Porqué no andamos?" y aquí se mostró tu lado intempestivo y analítico, me explicaste porque no podíamos.
Este evento sucitó en mi un sentimiento de poder hacer lo que quisiera aunque en ese momento hubieras dejado en claro que era más probable que creyeras en Dios a que anduvieramos.
Colgé el teléfono, me fui desesperado porque fuera nuevamente lunes para verte, subí a mi cuarto, mi madre me preguntó que había hecho en el taller... no le contesté. Esperé y esperé a que nuevamente fuera lunes, mi fin de semana se convirtió en un círculo, un círculo del cual no pude escapar y ahí me di cuenta que haría lo posible -y hasta lo imposible- por estar contigo.
Llegó el lunes, me levanté a las 5 de la mañana porque no podía dormir, me bañe, me cambié, desayune, agarré el -poco- dinero que tenía guardado y me dirigí hacia aquel colegio el cual no quiero recordar su nombre, en el camino me preguntaba que te diría, que haría para que te fijaras en mi y no olvidaras que existo. En todo ese día no te dirigí la palabra -por miedo, por no saber como acercarme, por cualquier cosa- ni hice nada para que notaras mi existencia. Así pasaron muchos días, y le dije a Mauricio y a otro amigo lo que me ocurría porque me notaban muy distraido, ausente, fuera de mí... vacío. Tuve que contarles que había un nuevo sentir en mi en ese momento, les dije que me gustabas. Lo tomaron como lo que era; un enamoramiento tonto, de 14 años, de pubertos, de alguien desesperado por cariño. Así transcurrieron días, hasta que alguien me pasó tu correo electrónico -este fue otro acierto que convertí en error- desde ese momento me hice un amante del "mensajero". Esa noche me encontraba en la casa de mi papá, donde el vive, donde viven mis primos, mis tíos y demás familiares en la calle de Cuzco en la colonia Lindavista -lugar que al igual que el taller de blancos de mi mamá conocerías bien... muy bien- tomé una decisión fatídica y mortal; agregarte a mi correo electrónico. Si, era de noche, estaba solo en un cuarto de aquella casa, sin nadie que me molestara y te agregué, comenzamos la plática... una vez más puras idioteces, demasiadas diría yo, te dije a que equipo de futbol le voy, te conté de mis gustos musicales -que recuerdo a ti te gustaban o te gustan Los Pericos- y hubo algo que me enamoró en ese momento más de tí, la forma tan directa en la que me despreciabas, la manera tan nada sutil de insultarme, tu manera sádica de hacer placentero el dolor ajeno -y más el mío- tu forma de ser tan analítica, tan odiosa, tan nada romántica, tan nada simpática... Tu manera de afrontar las situaciones más adversas como el hecho de esta conversación sucitada esa misma noche:
(No pretendo reproducir la conversación tanl cual ya que fue algo demasiado estúpido, pero mírame aquí escribiendola y riéndome cada vez mas de ello y mírate a ti leyendola y poniendo atención a cada detalle de lo que escribo)
Yo: Pues no me importa, porque no mejor vas y te coges a tus pumas????
(Tu nick en ese momento era: "Sácate un ojo", es un detalle que tampoco podré olvidar ni podré decir que no me enamoró de ti...)
Jexen: Pue si, eso haré, me los cogeré y más a Kikin...
Ahora que veo en retrospectiva lo que pasó entre nosotros me doy cuenta de que eso fue para mi un reto, sabía que no podía luchar contra ti de manera cautelosa, sabía que necesitaba acercarme a ti de una manera directa, sin rodeos, sin tonterias de tiempo ni nada, me di cuenta que contra ti no se puede luchar de la misma manera en la que tu luchas, eso hubiese sido un suicidio, al contrario necesitaba ser lo más contrario a ti, necesitaba escribirte cosas, darte indirectas demasiado directas para evitar pasar por tu armadura que pretendias utilizar contra todos nostoros.
(Continuará: con un soundtrack de "Rojoazul")
Colgé el teléfono, me fui desesperado porque fuera nuevamente lunes para verte, subí a mi cuarto, mi madre me preguntó que había hecho en el taller... no le contesté. Esperé y esperé a que nuevamente fuera lunes, mi fin de semana se convirtió en un círculo, un círculo del cual no pude escapar y ahí me di cuenta que haría lo posible -y hasta lo imposible- por estar contigo.
Llegó el lunes, me levanté a las 5 de la mañana porque no podía dormir, me bañe, me cambié, desayune, agarré el -poco- dinero que tenía guardado y me dirigí hacia aquel colegio el cual no quiero recordar su nombre, en el camino me preguntaba que te diría, que haría para que te fijaras en mi y no olvidaras que existo. En todo ese día no te dirigí la palabra -por miedo, por no saber como acercarme, por cualquier cosa- ni hice nada para que notaras mi existencia. Así pasaron muchos días, y le dije a Mauricio y a otro amigo lo que me ocurría porque me notaban muy distraido, ausente, fuera de mí... vacío. Tuve que contarles que había un nuevo sentir en mi en ese momento, les dije que me gustabas. Lo tomaron como lo que era; un enamoramiento tonto, de 14 años, de pubertos, de alguien desesperado por cariño. Así transcurrieron días, hasta que alguien me pasó tu correo electrónico -este fue otro acierto que convertí en error- desde ese momento me hice un amante del "mensajero". Esa noche me encontraba en la casa de mi papá, donde el vive, donde viven mis primos, mis tíos y demás familiares en la calle de Cuzco en la colonia Lindavista -lugar que al igual que el taller de blancos de mi mamá conocerías bien... muy bien- tomé una decisión fatídica y mortal; agregarte a mi correo electrónico. Si, era de noche, estaba solo en un cuarto de aquella casa, sin nadie que me molestara y te agregué, comenzamos la plática... una vez más puras idioteces, demasiadas diría yo, te dije a que equipo de futbol le voy, te conté de mis gustos musicales -que recuerdo a ti te gustaban o te gustan Los Pericos- y hubo algo que me enamoró en ese momento más de tí, la forma tan directa en la que me despreciabas, la manera tan nada sutil de insultarme, tu manera sádica de hacer placentero el dolor ajeno -y más el mío- tu forma de ser tan analítica, tan odiosa, tan nada romántica, tan nada simpática... Tu manera de afrontar las situaciones más adversas como el hecho de esta conversación sucitada esa misma noche:
(No pretendo reproducir la conversación tanl cual ya que fue algo demasiado estúpido, pero mírame aquí escribiendola y riéndome cada vez mas de ello y mírate a ti leyendola y poniendo atención a cada detalle de lo que escribo)
Yo: Pues no me importa, porque no mejor vas y te coges a tus pumas????
(Tu nick en ese momento era: "Sácate un ojo", es un detalle que tampoco podré olvidar ni podré decir que no me enamoró de ti...)
Jexen: Pue si, eso haré, me los cogeré y más a Kikin...
Ahora que veo en retrospectiva lo que pasó entre nosotros me doy cuenta de que eso fue para mi un reto, sabía que no podía luchar contra ti de manera cautelosa, sabía que necesitaba acercarme a ti de una manera directa, sin rodeos, sin tonterias de tiempo ni nada, me di cuenta que contra ti no se puede luchar de la misma manera en la que tu luchas, eso hubiese sido un suicidio, al contrario necesitaba ser lo más contrario a ti, necesitaba escribirte cosas, darte indirectas demasiado directas para evitar pasar por tu armadura que pretendias utilizar contra todos nostoros.
(Continuará: con un soundtrack de "Rojoazul")
martes, 6 de abril de 2010
Jenseits von Gut und Böse.
Me olvido de tus palpitaciones
única y totalmente de ti,
me he olvidado de la tranquilidad
y ya no saboreo la serenidad.
Mis manos escriben pero mi alma grita,
la sangre en mis muñecas no miente,
Cada vez el latido de mi corazón es más ligero,
¿Es esto muy personal? ¡Somos personales!
Me muero de pensarte
resucito con mirarte,
sino miro tus ojos de maple
ya no quedará más por amar.
Y todo el mundo nos amará.
Y me amará.
Y te amaré
Y déjame quererte.
Harto estoy de no poderme mirar al espejo,
sin que tu rostro aparezca en el reflejo en mi hombro.
¡Mujer!
... Estoy aquí... y eso es lo trágico
Amor mío, es más conveniente morirnos,
juntos en el medio del océano,
cantando una canción improvisada,
llenos de amor... sin miedo.
La tarde ya no apesta a suicidio,
el mismo problema de siempre; ha desaparecido,
fundamos nuestras almas en un mismo grito de amor,
esta tarde apesta a amor.
¡Cínico! Soy un cínico sin remedio
¡Con nuestras manos en medio del fuego!
y ambos seremos fundadores de este nuestro nuevo maremoto,
en mi corazón sólo hay ardor.
Me ardes sin remedio,
¡Y eso es lo trágico!
Sin saberlo tus ojos interceptan mis miradas,
y sin saberlo tu nariz goza mis olores.
¿Cómo es que terminé aquí?
¿Poruqué no fundimos nuestras almas en un mismo grito de amor?
Nuestro nombre será el mismo,
escucharemos los pájaros en tu corazón y miraremos los arcoiris en mi mente.
¡Esto si es personal!
Dame tus tentaciones,
yo busco la llave,
y tu ... tu ni te enteras.
Y abro los ojos luego de ese sueño,
y me doy cuenta de la realidad;
fue como estar en caída libre...
abrir los ojos, mirar el piso y estrellarme.
Prometo será el inicio,
aunque me precipite al suelo millones de veces.
Porque el mundo te amará,
y yo te amaré.
153
Lo que se hace por amor se hace también más allá del bien y del mal.
- Friedrich Wilhelm Nietzsche.
Desprecio.
78
El que se desprecia a sí mismo se honra por lo menos como despreciador.
- Friedrich Wilhelm Nietzsche.
Normalmente el desprecio es mal visto por las personas, cuando uno suelta comentarios como "hoy estoy harto y me odio" todos lanzan sus reflectores hacia ti, y no hay nada que se pueda hacer contras esas miradas juzgadoras, solamente ignorarlas. El desprecio hacia uno mismo no debeser mal visto, al contrario, debería ser una virtud ya que se necesita mucho valor para llegar a despreciarte a ti mismo y a todo lo que haces.
Yo me honro de despreciador de los seres humanos y de mi mismo en primera instancia.
viernes, 2 de abril de 2010
La frialdad.
El dolor es inherente al ser humano. Sin dolor no hay vida.
"Sólo el hombre pudo inventar el suicidio". Ya lo dijo Sabibes.
Sólo un ser estúpido y descerebrado le adjudicaría sus males a un ente tan subjetivo y metafísico como "Dios". No podemos partir del supuesto de que existe tal ser y que lo único que hace es tratar de hacer nuestra existencia de lo más insoportable. Cada uno de nosotros es responsable y culpable de todas las calamidades que nos ocurren. Las acciones, omisiones y acciones para omitir nos definen como personas.
Aquel ente metafísico al que llamamos "Dios" no trata -si es que su existencia es verdadera- de hacer que nuestra vida sea imposible ni menos que sea placentera.
A partir de este momento me hago responsable totalmente de mis acciones y de mis omisiones. Tomaré los resultados como una reacción de igual magnitud y en sentido inverso a todos y cada uno de mis actos.
Hoy iré a una fiesta, me embriagaré, drogaré, haré lo peor para los seres humanos. Hoy volveré a ser humano, demasiado humano, me despojaré de toda la intoxicación filosófica y de todo conocimiento para dejar de ser lo que fui. Seré humano, demasiado humano.
Recomiendo las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Si estas enamorado, drogado, triste, medio muerto, medio vivo, a punto de suicidarte, para declarar tu amor... para sentirte vivo.
Buen fin de semana.
"Sólo el hombre pudo inventar el suicidio". Ya lo dijo Sabibes.
Sólo un ser estúpido y descerebrado le adjudicaría sus males a un ente tan subjetivo y metafísico como "Dios". No podemos partir del supuesto de que existe tal ser y que lo único que hace es tratar de hacer nuestra existencia de lo más insoportable. Cada uno de nosotros es responsable y culpable de todas las calamidades que nos ocurren. Las acciones, omisiones y acciones para omitir nos definen como personas.
Aquel ente metafísico al que llamamos "Dios" no trata -si es que su existencia es verdadera- de hacer que nuestra vida sea imposible ni menos que sea placentera.
A partir de este momento me hago responsable totalmente de mis acciones y de mis omisiones. Tomaré los resultados como una reacción de igual magnitud y en sentido inverso a todos y cada uno de mis actos.
Hoy iré a una fiesta, me embriagaré, drogaré, haré lo peor para los seres humanos. Hoy volveré a ser humano, demasiado humano, me despojaré de toda la intoxicación filosófica y de todo conocimiento para dejar de ser lo que fui. Seré humano, demasiado humano.
Recomiendo las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Si estas enamorado, drogado, triste, medio muerto, medio vivo, a punto de suicidarte, para declarar tu amor... para sentirte vivo.
Buen fin de semana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)