jueves, 24 de junio de 2010

Alimento.

"[...] Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!"
- El cuervo. E. Allan Poe.

Hoy mi cuerpo se centra en el dolor,
y mi alma no conoce,
ni quiere conocer,
otra cosa.

Hoy mi cuerpo no sangra,
ni mi corazón se agita,
parece cómo si mi sangre se hubiese detenido,
como si ya no circulara por mis venas.

Hoy mi alimento son los recuerdos,
hoy mi alma sigue en pie y sin rendirse por los recuerdos,
hoy no hay sangre recorriendo mis venas;
hoy hay recuerdos en mis arterias.

Estruendos en mi corazón,
ventarrones en mi cerebro,
tumultos en mis pensamientos,
todo el tiempo se asesina en mi cerebro,
a cada segundo que transcurre se sucita un suicidio en mi corazón.
¿Y no es eso lo que se busca con el amor?
¿No el entregar tu corazón, tu alma, tu pensamiento, tu inteligencia, tu tiempo, es un suicidio?
¡Si!
¡Si!
¡Y que Dios se apiade de mi y de mi alma!
¡Porque esta noche apesta nuevamente a suicidio!
¡Y porque si el amar implica un suicidio imaginario, no quiero vivir!

Pero Dios perdonará mi suicidio imaginario,
Dios me entiende,
el mismo diablo se apiada de mi.

Porque este suicidio sucitado en mi corazón,
será por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario