martes, 8 de junio de 2010

Impresionante impresión.

El amor, la vida, la muerte, la felicidad, la melancolía, la depresión, la amistad, la caridad, y muchos otros sentimientos, emociones y demás no son superficiales, no son triviales (que nosotros como seres humanos corruptibles, imperfectos, indecentes, los degrademos hasta su más baja expresión, no tiene nada que ver con su verdadera esencia, en realidad no tenemos porque siquiera cuestionarnos acerca de ellos, sólo los tenemos que disfrutar, gozar, llorar, morder) ni son hechos para que las mismas personas los pisoteen o los devaluen. Hay otras situaciones, otras "cosas" que sí son triviales, efímeras, superfluas, superficiales, por ejemplo cuando leo u observo una revista de modas (la que sea, del país que sea, tenga a quien tenga en la portada) sé que no es tracendente, se que es superficial, y no le pido nada más porque esa es su naturaleza, no pido que tenga un fondo y una forma que no esté encausado con su naturaleza de lo que es; una revista de modas. Eso es trivial, es efímero. ¿Y saben que no es superficial? Esto:

Déjame que te admire,
que te idolatre,
que te contemple
así como los serafines lo hacen mientras tu duermes.

Mi vergel inmaculado
déjame ser parte de ese, tu sueño hermoso,
eres tu el eco de mis lamentos,
eres tu el rayo resplandeciente y cegador
que me despierta por las mañanas entrando
y profanando mi cuerpo, mis ojos, mi sueño y mi alma,
pero no profanas nada tu, tu no profanas nada,
porque este cuerpo,
estos ojos,
estos sueños,
y esta alma son tuyos.

Mi eco desesperado, no me abandones,
déjame contemplarte,
déjame que te sienta con mis ojos,
déjame mirarte con estos oidos,
déjame probarte con estas manos,
déjame amarte con este corazón,
a ti te amo toda, a ti.

Déjame respirar tu mismo aire,
oxígeno bendito el que toca tu nariz,
celoso, celoso estoy de tus ropas,
ellsa te visten y acarician sutilmente tu cuerpo,
aún más hermoso que la luna,
aún más perfecto que las cascadas, o el océano,
aún más suculento que la miel de maple,
celoso, celoso estoy.

No hay perfección más dulce,
ni gozo más duradero
que probar tus flores
o abrazar tu cuerpo.

El tiempo es como mi amor por ti;
infinito, infinito
y dudo mucho que Dios conozca esta felicidad,
ni Romeo la sintió por su Julieta,
ni Don Quijote por su Dulcinea,
ni José por María,
nuestro amor es simplemente la perfección más dulce.

Podrán romper todos mis huesos,
podrán desgarrar todos mis músculos,
podrán reventar todas mis venas
y sangrar mi cuerpo,
pero esta alma mía no caerá mientras te tenga a ti;
mi eco, mi vergel, mi luna, mi sueño hermoso.

16/Agosto/2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario