jueves, 16 de septiembre de 2010

III

Aquí te extraño,
allá me extrañas,
en ningún lugar y en todos;
nos tenemos.

Seamos uno mismo; bésame,
hagamos música con nuestros cuerpos; cómeme,
la luna nos envidiará; bailemos en la obscuridad,
declaremos la guerra al mundo; seamos tú y yo.

Seré tu cura para la soledad,
para tu dolor -que piensas que no vemos-
de alma,
sé mi luciérnaga intermitente,
mi futuro incierto; seamos tú y yo.

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