La siguiente entrada no tiene tintes pretenciosos, ni funge como un chivo expiatorio, ni es para purificar mi alma, es simple verborrea mental, sentimental, emocional, es como si en estas palabras vertiera todo mi ser, no todo lo que soy porque no soy nada, pero si todo lo que estoy. Es un texto totalmente circunstancial -aunque nunca escriba cosas de esa naturaleza; soy humano por desgracia.
Primero elegiré algunas de mis palabras favoritas -no haré la distinción de entre las palabras, ni daré razones para explicar mi afición por ellas, sólo las escribiré.
Libélula, cero, vísceras, rapto, vaho, luna, sangre, espíritu.
Intentaría hacer con ellas algo coherente, pero ya que mi circunstancia no lo es, me parece imposible intentar hacer algo ligado, cuando mi contexto está más que enredado. En contraste sólo escribiré o describiré mi situación con palabras, sin la intención de que alguien me entienda, utilizaré metáforas y demás figuras retóricas... a ver que sale.
Si quieren a su cerebro será mejor que dejen de leer antes de la siguiente línea.
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La vida es culera.
Siempre le he declarado la guerra a dios, a la vida, al amor, a la tristeza, a la soledad, porque sólo puedo ser real cuando estoy solo.
Nuevamente le declaro la guerra a todo lo existente y a lo inexistente.
Aunque por momentos la vida parece no ser tan dramática, parece ser... bella, cuando la mujer -utilizaría UNA mujer, pero sería incorrecto, ya que sería en general, y en mi situación se necesita ser específico-, sí, esa mujer a la que tanto anhelas te roba un beso, te asfixia con sus brazos y sus labios, cuando intercambias almas con un beso suyo. Hay momentos que durarán para siempre, y ese es uno de ellos.
Ahora ya sé cómo tomarte de la mano, ya sé como atarte a mis pulmones y fumar de tus cabellos, desmenuzarte y comer de tu paz, deshidratarte y matarte lentamente con mi lengua, ahora ya sé como hacer para que me extrañes -aunque no lo quieras o puedas hacer- yo sé que lo haces.
La vida es culera, sí, y Dios es un invento nuestro, debido a que los seres humanos somos escoria, somos la bajeza de este mundo, de este modo no podemos ser los seres superiores, y nos inventamos dioses para sentirnos mejor y pensar que alguien nos salvará.
La vida es efímera, es brutal, es azul, es roja, la vida son tus labios, no los labios, sino tus labios, ¿Qué son labios? Tú eres labios, besos secretos son labios, nosotros somos labios.
La vida es gris, obscura, -oscura- vociferante, increíble, imposible, la vida no eres tú ni soy yo, la vida sólo podemos ser; nosotros.
La muerte debe ser celebrada, no llorarle a la muerte, cantarle es lo sano, así como cuidar la muerte, respetar la muerte.
Y a mi padre sólo tengo algo que decirle, yo soy lo que soy por dos acaeceres, porque yo quiero y gracias a ti. Gracias Raúl Solorio Aguilar, por nunca dejarme solo, y si lo haces mirarme de reojo, gracias. Yo comprendo por lo que pasas, yo lo sé, nunca estarás solo tú tampoco.
Y a ti, sólo tengo que decirte que los secretos son bellos, y hoy mi sangre te saluda, te extraño, te espero, te anhelo, te resucito, te deseo, te quiero, te grito en mi espejo, te como en cada pan que pongo en mis labios, te beso con cada respiración, te sueño en cada parpadeo, te miro entre dientes, te huelo por encima de los montes, te deseo nuevamente y se destruye ese deseo, se consuma ese deseo y reencarna, regresa más fuerte, te extraño y... siento que te necesito. Te beso en cada gota que moja mi cuello.
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