“Hoy, como nunca, me enamoras y me entristeces […]”
R. L. Velarde
Esta luna que alumbra mi soledad
es la misma que ilumina tu mentira.
Aquí, esta noche, mi noche solitaria
es tu noche también, tu noche de alcohol,
de mentira, de error, de sexo.
Este cigarro que se consume y quema mis pulmones
es tu noche de placer, ilusión y de pseudoamor.
Esta, mi noche que apesta a suicidio y a melancolía,
tú la harás colorida, roja como la sangre de tu sexo,
como tus besos, la harás de tonterías que a mí sí me importan.
Tristemente me importan.
Dolorosamente me importas,
con tus mentiras, tu alcohol, tu sexo, tu error, tu pseudoamor, -¿Qué sabes tú del amor?- tu sangre.
Esta misma estrella fría es mi complice, mi espia,
me lo dice todo, me grita con su resplandor.
Nuestra misma noche,
mi noche de agonia, y tu noche de felicidad.
¿Tú qué sabes del amor?
Nunca te has zambullido en mis pupilas,
-y tal vez jamás lo harás-
nunca has gritado a una piedra mi nombre,
ni has andado por las calles, con las manos en los bolsillos,
buscándome, extrañándome, mirándome en cada esquina.
Esta es nuestra noche; y no estás y no estamos.
Te estás matando bajo el mismo cielo que yo.
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