Hace meses que no puedo dormir bien por las noches, en ocasiones no concilio el sueño sino hasta altas horas de la madrugada -5 ó 6 a.m.- lo cual al principio me desesperaba, hoy sólo me es un motivo más para llenar mis pulmones de cáncer y mi cerebro de información. Mi falta se sueño tiene genesis muy variadas, tanto puedo permanecer despierto por gusto; cuando hay una película buena en TNT, o porque la música programada en ibero 90.9 es realmente excelente, puede ser causa también el que esté nervioso por algún acontecimiento del siguiente día y la angustia no me deje cerrar los ojos y contar borregos, o también puede ser causa el mantener una conversación larga por teléfono con... diciendo cosas -la mayoría estupideces. Ayer cerré mis ojos muy temprano, teniendo en cuenta que estos meses han sido de insomnio mortal, la hora; 23:30 p.m., es más, dormí tan bien, descansé tanto que recuerdo la totalidad de mi sueño -lo cual es bastante malo ya que fue un sueño esperanzador, pero que con el pasar de los minutos se hizo una pesadilla-, soñé con... pero que ella me había ido a visitar porque la noche anterior intentaron asesinarme -ni en mis sueños se me cumplen mis ganas de morir, que patético. En fin, nunca esperé poder dormir tan bien como ayer, pero como siempre, el universo trata de hacerme la existencia imposible, y esta ocasión mandó un terremoto cuyo epicentro fue en Oaxaca, y cuyas repercusiones se sintieron en el Distrito Federal y -según el diario El Economista- los sacudimientos más mortíferos fueron presenciados en el centro de la capital -¡vaya suerte la mía!- de nuestro país. Así que nuevamente no pude dormir.
¿Y a eso le llamamos mala suerte? Hahaha, tus perspectivas me aburren, ¿no te gustaría verlo de otro modo?. Hablame y nos vemos.
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