Son las 22:30 horas, hago un juicio valorativo en mi mente sobre sí mandarte o no un mensaje de texto en esta noche tranquila, noche fría, noche solitaria en mi cuarto. Luego de invertir dos horas de estudio para mi examen de personas y bienes de mañana, abro un poco más mi mente y escucho tras esos pedazos de concreto que se alzan a una altura de -aproximadamente- 2.10 metros sobre el piso de mi cuarto en el apartamente que mis padres adquirieron, gritos con palabras como; "nunca haces nada bien", "por eso tu hijo es lo que es", una voz a escazos cuatro metros (pero paradojicamente muy lejana a mi) grita cosas hirientes. Gritos. Simples palabras, dardos envenenados, que en un parpadeo pueden atravesar esos pedazos de concreto que me aislan del exterior. El concreto es un material muy resistente. No lo suficiente para detener "simples palabras" que envenenan la mente, el alma y el corazón. He estudiado lo suficiente por hoy. Me han insultado y humillado lo suficiente por un día. Y al final no te envié el mensaje de texto que comenzó la noche
:( por eso es mejor noi escuchar seria padre cortarnos las orejas :)
ResponderEliminarNo importa, son simples palabras.
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