Colonia Cuasimilenaria, colonia emblemática, colonia permanente, una colonia a fin de cuentas de la delegación Cuauhtémoc, de este siniestro Distrito Federal. Ubicada entre las colonias Nonoalco Tlatelolco -al norte-, Santa María La Ribera -al oriente-, Morelos -al poniente-, y la colonia Centro -al sur. A lo largo de mi existencia he vivido en varias colonias; 3a Sección Unidad Habitacional San Juan de Aragón, Fernando Casas Alemán y Lindavista. Cada una de ellas tiene sus propias y únicas historias que en ningún otro lugar pudieron suceder; matanzas, nacimientos en una banqueta, narcomenudeo, fiestas memorables, besos, sexo en la calle, etc.
Esta vez se la dedicaré a la warrior, esa colonia que causa terror en los rostros -y carteras- de mis amigos cuando les digo donde vive mi mamá y entre semana yo. Esa colonia que tiene fama -y muy cierta- de ser chacala, de que ahí te violan. Pero esa colonia que muy pocos conocen su verdadero lado, su historia, sus puestos de señoras que venden gorditas, quesadillas, banderillas y demás comida junto al mercado desde las 7 de la mañana, y que cada centavo que ganan es suyo, y nadie se los puede quitar. Esa colonia que por las mañanas es una y por las noches es otra completamente distinta. Esa colonia que tiene su propio metro llamado de igual forma Guerrero. Residencia -en algún momento- del famosísimo y temido canibal de la guerrero.
Lugar de balaceras, pero también colonia de injusticias, colonia que grita con la mayor fuerza "¡Este es el México! ¡Esto es lo que en verdad sucede en este nuestros maldito y asqueroso Distrito Federal". Colonia que representa la opresión de los pobres, colonia que grita a todos los demás las necesidades de justicia e igualdad que tanto proclama nuestra Constitución. Colonia -junto con la Buenos Aire y la Doctores- creadora de "Super Barrio".
Desperté el sábado, como cada sábado de este año tendré que levantarme por mi Servicio Militar Nacional, eran las 6:40 a.m. ibamos mi padre y yo en el carro y en la calle en la que vivimos -Luna- en la esquina me percaté de una escena un tanto fuerte, un tanto triste, un tanto... tentadora; en la esquina de Lerdo y Luna se encuentra un teléfono público -que no cobra si es llamada a casa y menos de un minuto- el cual está tan deteriorado que con verlo con ojos de odio se podría caer, estaba un joven, que a juzgar por su apariencia me atrevería a decir que tenía entre 19 y 21 años; alto, tez blanca, pantalón negro, chamarra de mezclilla con la leyenda "ODIO". Introuce su mano de una manera precipitada en el cocmpartimiento del teléfono público... la saca con una bolsa pequeña abastecida hasta sus últimas consecuencias de materia blanca; cocaína; sustancia ilícita, una sustancia alucinógena y tranquilizadora del sistema nervioso. El sujeto -anónimo- huye, corre "como ratero", en un parpadeo llega a la esquina de las calle de Sol y Lerdo, otro parpadeo y lo perdemos de vista.
Esta es la guerrero, esta es mi colonia, esta es la realidad.
Esta vez se la dedicaré a la warrior, esa colonia que causa terror en los rostros -y carteras- de mis amigos cuando les digo donde vive mi mamá y entre semana yo. Esa colonia que tiene fama -y muy cierta- de ser chacala, de que ahí te violan. Pero esa colonia que muy pocos conocen su verdadero lado, su historia, sus puestos de señoras que venden gorditas, quesadillas, banderillas y demás comida junto al mercado desde las 7 de la mañana, y que cada centavo que ganan es suyo, y nadie se los puede quitar. Esa colonia que por las mañanas es una y por las noches es otra completamente distinta. Esa colonia que tiene su propio metro llamado de igual forma Guerrero. Residencia -en algún momento- del famosísimo y temido canibal de la guerrero.
Lugar de balaceras, pero también colonia de injusticias, colonia que grita con la mayor fuerza "¡Este es el México! ¡Esto es lo que en verdad sucede en este nuestros maldito y asqueroso Distrito Federal". Colonia que representa la opresión de los pobres, colonia que grita a todos los demás las necesidades de justicia e igualdad que tanto proclama nuestra Constitución. Colonia -junto con la Buenos Aire y la Doctores- creadora de "Super Barrio".
Desperté el sábado, como cada sábado de este año tendré que levantarme por mi Servicio Militar Nacional, eran las 6:40 a.m. ibamos mi padre y yo en el carro y en la calle en la que vivimos -Luna- en la esquina me percaté de una escena un tanto fuerte, un tanto triste, un tanto... tentadora; en la esquina de Lerdo y Luna se encuentra un teléfono público -que no cobra si es llamada a casa y menos de un minuto- el cual está tan deteriorado que con verlo con ojos de odio se podría caer, estaba un joven, que a juzgar por su apariencia me atrevería a decir que tenía entre 19 y 21 años; alto, tez blanca, pantalón negro, chamarra de mezclilla con la leyenda "ODIO". Introuce su mano de una manera precipitada en el cocmpartimiento del teléfono público... la saca con una bolsa pequeña abastecida hasta sus últimas consecuencias de materia blanca; cocaína; sustancia ilícita, una sustancia alucinógena y tranquilizadora del sistema nervioso. El sujeto -anónimo- huye, corre "como ratero", en un parpadeo llega a la esquina de las calle de Sol y Lerdo, otro parpadeo y lo perdemos de vista.
Esta es la guerrero, esta es mi colonia, esta es la realidad.
tu luna :)
ResponderEliminarMi luna, a la cual nunca has ido, pero ya será luego (:
ResponderEliminarControl... en esta ocasión tu inspiración
ResponderEliminarKalaXa